Seguidores

jueves, 25 de diciembre de 2008

Como el animal que se adapta al medio en el que subsiste



La vida es para inventar, si aplicamos todos, un poco dentro de nuestras posibilidades y a pequeña escala esta teoría, tendríamos unos valores positivos que nos hacen ser más fuertes y sentirnos constructivos.

Porque cuando hablo de inventar estoy refiriéndome a crear situaciones constructivas dentro de un orden que te hacen crecer y sentirte creativo, porque creando siempre damos pasos hacia delante.

Cuando no creamos, ¿no sentís una sensación de estancamiento?, en la cual llega un momento que todo es rutina.

Para ello entra dentro de nosotros, el adquirir motivación ya que es muy importante coger valores positivos y un ejemplo es lo que describo a continuación.


En esta vida para aprender hay que saborearla, como el que saborea una cerveza u otra posible comparativa que os quisierais proponer y no como el borracho que bebe por beber y lo único que consigue es no vivir porque no siente los acontecimientos a su alrededor.

Esto es una comparativa a las situaciones mismas de la vida en las cuales pasamos por delante de ellas como si fuéramos borrachos, sin pararnos por unos momentos a pensar o a reflexionar, aprendiendo de ellas.

Como el animal que aprende observando a sus presas para capturarlas amoldándose a la situación y poniendo los medios de los que dispone.
O el animal que para defenderse se transforma pasando desapercibido, solo cuando lo necesita y por una necesidad concreta.
Igual que ellos lo han ido adquiriendo a través de Generaciones, nosotros también se supone que hemos ido creciendo a través de Generaciones, por lo tanto no deberíamos de dar pasos atrás.

2 comentarios:

Encarna dijo...

Armando, en tu blog me he parado en tu artículo de hace 5 Navidades...aunque creo que el tiempo a veces no hace caducar las ideas ni los sentimientos. Otras sí.

Me parece o entiendo que en este artículo estás hablando de la inquietud del hombre. Esa inquietud que te da motivación para vivir, o dicho de otra forma, ilusiones.

Pero muchas personas tienen ilusiones sin inquietudes.

Como decía, arrancas con la inquietud por descubrir, por evolucionar, por sentir...Como ser un niño y que los años no vayan apagando la misma, y simplemente vayan aportando sabiduría. Todo eso, todo, sería lo idóneo, pero he conocido tanta gente que no tiene tales inquietudes, que la rutina les da seguridad, y que los cambios son amenazas. Y simplemente muchos no es que sientan miedo, sino que con lo que tienen ya les vale, son felices. Y hubo un tiempo en que pensaba que estas personas no vivían tanto, o me daban pena, pero ahora las entiendo...Y es que no todos somos iguales...La inquietud es un regalo a veces, y un castigo otras. Para que no sea un castigo, probablemente la solución es la invitación que haces de pararse, del silencio, del escucharse...porque en estos tiempos de prisas, de consumo, de producción, de rentabilidad, nos invitan a quemar los cartuchos de una, para cambiar y descubrir...Y a veces para calmar la sed de descubrir y sentir, sólo hay que pararse.

En definitiva, me ha gustado mucho tu artículo, lleno de espontaneidad, sentimiento y sinceridad.

Gracias Terremoto.:D

Encarna

Encarna dijo...

Armando...creo que has presentado la inquietud como motor de vida de algunas personas (entre las que me encuentro, pero que no todas lo tienen...Cuántas personas sólo desean vivir la vida que les toca de forma natural y aceptarla, y no necesitan más. Felices unos y otros. Hay tantas formas de sentir como personas, creo).

Lo que me ha encantado es que a esa inquietud, que siempre parece que requiere un movimiento externo (si tienes inquietud, es que algo se te mueve por dentro, y parece que hay que moverse por fuera a buscar lo que calme la inquietud), has introducido el elemento de la serenidad, del escucharse, del mirar, del sentir, para que la acción...tenga una coherencia exterior-interior....No es fácil, llegar ahí....Felicidades...;D