“Todo”, tiene y requiere su tiempo, ¿por qué queremos vivir situaciones para las que no
estamos preparados?.
No es un poco despiadado que sin vivir y
sentir lo que tenemos delante, queramos pasar página.
Por ello al cuerpo humano tanto en mente
como físicamente no se le puede pedir aquello para lo que no esta preparado.
Como el que compite y le pide al cuerpo y
mente objetivos para los cuales:
1.
No puede llegar, por no estar dentro de
su alcance.
2.
Sería tal la exigencia que mentalmente y
con ello físicamente tu cuerpo no aguantaría,
O quizás si?
El
desgaste sufrido condiciona de tal forma que puede minar en tu motivación, por
ello no hay nada más importante que sentir tu propio cuerpo que es el que te
hará inclinarte sobre tus propias sensaciones y serán estas las que te motiven,
te den estabilidad para seguir el día a día.
Nuestro
cuerpo es muy inteligente y simplemente reflexionando podemos sacar lo mejor de
nosotros mismos, viendo de esta manera como la naturaleza se impone a todas las
actitudes que provocamos para acelerar situaciones.
Todas estas reflexiones me han venido a la mente por ver como las niñas o niños juegan a ser mayores sin siquiera haber vivido sus etapas de niñez.
Que mejor etapa que la de la niñez donde
aprendiendo a valorar tu entorno y reflexionando en el, puedes encontrar la horma de tu zapato, con la
que navegar corriente a favor, dentro de los remolinos que halles en tu camino.
Por ello me ha surgido este tema denominado
fases, que tienen sus influencias en circunstancias adicionales como la educación y
su entorno.
Dentro del entorno que se crea el
niño, los adultos pueden ayudar mucho a
enfocar y dar la confianza para afrontar la educación y la personalidad propia,
aunque el despegue definitivo se puede dar cuando por si solo aprenden a
sobrellevar las situaciones, las cuales te dan la confianza para “avanzar constructivamente”, navegando con
fuertes oleajes.
Saludos

1 comentario:
De tu bolg una de las reflexiones que más me ha gustado por así decirlo es la de las fases del ser humano, yo que tengo hijos las estoy comprobando en persona. Mis hijos han tenido una niñez estupenda por pertenecer a una familia feliz y socialmente feliz también, ahora viene el pero, también conozco el otro lado de la moneda, jóvenes que no han tenido niñez, que desde pequeños han tenido que ser adultos a la fuerza y duele verlos, tristes, con demasiada responsabilidad en sus pequeñas espaldas. De verdad que es muy triste. Todos los niños deberían de tener una auténtica niñez, con sus juegos, risas, cariño etc...
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